Cuando me quedé embarazada de mi segundo hijo, los miedos y la ansiedad por el mal recuerdo de mi primer parto no me dejaban de perseguir, incluso me paralizaban. Un embarazo que había sido tan deseado no estaba siendo disfrutado.


Entonces llegó Ainhoa y me escuchó, me dijo que tenía derecho a sentirme así y me acompañó en el camino hacia el parto, me transmitió paz y me dio las herramientas que necesitaba para sanar la herida de mi primer parto.Durante el proceso evolucioné como mujer y como madre y me liberé del dolor y la culpa que tanto me atormentaron. Gracias Ainhoa por la paz y la luz que transmites."



Rosana