IMG_20210818_194824_edited.jpg

Ainhoa Reyes, Ph.D

¡Encantada de conocerte!

    ¡Hola! Me llamo Ainhoa, y soy madre de dos criaturas. Vivo en un pequeño pueblo de La Rioja, al norte de España. Mi elemento natural es la dinamización de grupos y mi propósito vital es que todas las mujeres seamos libres de vivir la maternidad que nos dé la gana. 


Durante años trabajé en la universidad, donde me doctoré en Humanidades. Por el camino quedaron artículos, libros, congresos y muchos amigos. Tenía apenas 25 años y ya era un referente a nivel mundial en mi temática. Pero cuando me ofrecieron el trabajo de mi vida en una universidad de prestigio tomé una decisión inesperada. Estaba harta de que los profesores se dedicaran a escucharse a sí mismos, perdiendo el contacto con la realidad.

MI SOMBRA

    Me despedí del mundo académico y en el año 2013 inicié con mi compañero de vida una luna de miel en bicicleta alrededor de Europa que duró dos años. Volvimos con más de 11.000 km en las ruedas, recuerdos de 17 países y la experiencia de haber colaborado en muchos proyectos rurales como voluntarios. A lo largo de este viaje descubrí mi sombra.

    Durante mis años académicos me había acostumbrado a hablar mucho y escuchar poco. Pensaba que siempre tenía la razón y no comprendía por qué los demás no seguían mis “sabios” consejos. Daba largos sermones que caían en saco rato y, cuando recibía un feedback, siempre lo tomaba como algo personal. Sufría porque me hacía responsable de los sentimientos de todos a mi alrededor. Desconocía lo que era acompañar una emoción, más allá de quitarle hierro al sufrimiento ajeno y esconder el propio debajo de la alfombra. Quería ayudar a los demás, pero lo hacía desde la soberbia, desde la superioridad de la profesora, porque aún desconfiaba de la capacidad que tienen todos los seres humanos para salvarse a sí mismos.

MI LUZ

    Esta escasez de herramientas no la descubrí yo sola, sino que me la pusieron encima de la mesa en una pequeña comunidad griega en la que estábamos trabajando. Entonces recordé que en un pueblito húngaro habíamos conocido una familia que practicaba la comunicación no-violenta (CNV): rescaté de las alforjas los libros y cuadernos de prácticas, y me remangué para entrar en mi fango emocional. La transformación marchó lenta, pero imparable. Al poco tiempo de quedarme embarazada regresamos a España para vivir en una ecoaldea autogestionada, donde la CNV y la práctica asamblearia siguieron nutriendo mi mochila de herramientas de comunicación, ahora sí, más eficaz y empática.


    Con la maternidad y, después, la bimaternidad, descubrí mi luz. Empecé a colaborar como asesora de lactancia en Al Halda (hoy soy formadora de asesoras e imparto clases de habilidades de comunicación) y me formé en el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. Me certifiqué en Coaching Personal, especializándome en Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüística. Amplié mis estudios en la Escuela Europea de Coaching de Familia y seguí trabajando como coach maternal, en el ámbito de la perinatalidad (búsqueda del embarazo, parto y postparto prolongado). Trabajo también como educadora de masaje infantil para familias, convencida del potencial del tacto nutritivo desde la tierna infancia para promover espacios seguros de comunicación y la prevención de abusos.

 
IMG_20210902_123323.jpg

MI CONTRIBUCIÓN A LA VIDA

    Acompaño a mujeres y madres, de manera individual y facilitando grupos, con una metodología propia que aúna herramientas de coaching, inteligencia emocional, programación neurolingüística y comunicación no-violenta. Al mismo tiempo, comparto mi experiencia y conocimientos en comunicación empática con las profesionales que también se dedican a la maternidad, con el objetivo de que las mujeres se sientan realmente escuchadas cuando recurren a una asesora de lactancia, una doula, una coach, una fisioterapeuta, una matrona o una psicóloga, y para que estas profesionales puedan también ofrecer a sus usuarias un servicio más adecuado, un diagnóstico más certero y a la vez un trato más humano.